in

La obesidad enciende las luces rojas

Ciudad de México.– Así como se han desplegado campañas nacionales e internacionales contra el tabaquismo con excelentes resultados, hoy urge tomar acciones similares con la obesidad, advierten expertos.

“Hace unos 25 años, comenzó el brote de reconocimiento o conciencia de que había muchas enfermedades que tenían su origen en el tabaquismo”, dice en una entrevista la Dra. Johanna Ralston, presidenta de la Federación Mundial de Obesidad.

“Necesitamos enfocarnos en la obesidad ahora, como nos enfocamos en el tabaquismo, desde los estudios médicos, desde las escuelas y desde el diálogo con el público en general. Es un desafío urgente y crítico”.

Ralston, junto con la Dra. Donna Ryan, exdirectora general de la misma Federación, estuvieron en México para apoyar una iniciativa de más de mil profesionales de la salud que han desarrollado un manual de propuestas de políticas públicas para prevenir y tratar la obesidad.

“Tiene que ser un plan integral. Por ejemplo, con impuestos adicionales a los productos chatarra, etiquetas de advertencia, estrategias que ya se han implementado en México pero que deben generalizarse más”, dice el Dr. Ralston.

“Y, por supuesto, tienen que vencer las reticencias de las empresas. Además, las escuelas tienen que implementar estrategias: ofrecer educación sobre la buena alimentación y, por supuesto, tiene que haber una coordinación con otros países para tener una estrategia global más sólida”.

Los especialistas entrevistados reclaman que la obesidad se entienda como una enfermedad desde los primeros casos de salud -que es lo que promueve la Federación Mundial de Obesidad-, ya que habitualmente no se considera hasta que se convierte en una comorbilidad.

“No se trata solo de ‘comer menos y moverse más’. Este estigma se refleja en estereotipos negativos sobre las personas, culpándolas y juzgándolas por su condición, lo que limita el abordaje integral y adecuado de su condición y les impide buscar asistencia de manera oportunamente”, subrayan expertos mexicanos en salud en la posición común.

Además, indican que se deben evitar simplificaciones sobre causas o soluciones, reconociendo que se trata de un serio desafío y una misión de la sociedad en su conjunto (grupos de profesionales y pacientes, tomadores de decisiones, organizaciones de la sociedad civil, representantes del mundo académico y organizaciones internacionales de salud).

EL CASO DE MÉXICO

El Dr. Simón Barquera, director del Centro de Investigación en Nutrición y Salud del Instituto Nacional de Salud Pública, explica que, según las últimas estadísticas, más del 75 por ciento de las personas en México tienen obesidad o sobrepeso, mientras que entre los niños sigue aumentan y uno de cada tres está en esa situación.

“Lo que se ha visto en todo el mundo es que ningún país ha logrado una reducción significativa en la prevalencia de sobrepeso y obesidad en los últimos 30 años. Hay un gran desafío a nivel mundial”, advierte.

“Genera mayores costos por bienestar y calidad de vida en países en vías de desarrollo, como la región latinoamericana. En México, los gastos asociados a la obesidad y sus consecuencias cuestan 6% del producto interno bruto”, agrega.

El doctor Barquera, quien también es líder de la línea de investigación del Instituto sobre obesidad, diabetes y riesgo cardiovascular, asegura que ya se ven avances en las medidas que se toman en el país.

“Aquí en México hemos visto que hay grandes oportunidades para implementar políticas como el impuesto del 10 por ciento a las gaseosas y comida chatarra, que ha generado una reducción en el consumo, que está documentado en todo el mundo, y que ha significado que esto ser adoptados de otros países”, dice.

Señala, además, que la información de que se impondrían impuestos a este tipo de productos hizo que la población tomara conciencia de los perjuicios que ocasionan estos productos.

“Entonces fue un impuesto educativo, la gente empezó a aprender que estos alimentos eran dañinos, la etiqueta de advertencia respalda todo eso, y lo que estamos viendo ahora es que debería haber más impuestos, por ejemplo, todo lo que tenía distintivos. al 20 por ciento y esto generaría una mayor reducción del consumo”, explica.

El Dr. Barquera asegura que se ha aprendido mucho sobre prevención.

«Por ejemplo, gran parte de lo que impulsa el comportamiento en el entorno que no se ha identificado es la publicidad dirigida a los niños, que es un gran impulsor.

“Lealtad a la marca, los niños que se enamoran de los personajes se convierten en adultos que consumen comida chatarra. Atrapan a los clientes en cautiverio de por vida. Entonces, una cosa que se ha entendido es que este tipo de estrategia debe ajustarse.

“Otra cosa que se ha visto es que cuanto más regulados están, más migran a otros ámbitos, como el marketing digital o a las redes sociales y los influencers”.

¿Cuáles son los efectos más graves de la obesidad en la salud de las personas?

Es muy importante entender que la obesidad es un impulsor, no solo una asociación, de 20 enfermedades diferentes y creo que la relación entre la obesidad y las enfermedades cardíacas, la diabetes y 13 tipos de cáncer, la infertilidad y muchos otros problemas. El exceso anormal de grasa en el organismo produce un ambiente que genera enfermedades, como la trombosis.

LOS 10 PUNTOS

Más de mil trabajadores de la salud mexicanos proponen estas acciones prioritarias para enfrentar la epidemia de obesidad:

1. La obesidad debe ser considerada una enfermedad crónica, compleja y multifactorial. Es un factor de riesgo para enfermedades, como la diabetes, la hipertensión arterial, varios tipos de cáncer e incluso el Covid-19.

2. Debes tener una perspectiva global con tres pilares: nutrición, actividad física y salud mental.

3. Debe evitarse el estigma. No se trata solo de «comer menos y moverse más».

4. Garantizar tratamientos accesibles y de calidad basados ​​en la mejor evidencia disponible.

5. Apoyar la investigación y la vigilancia de los factores de riesgo y los determinantes de la obesidad (incluidos los factores sociales y comerciales) y los entornos alimentarios poco saludables.

6. Promover el acceso a alimentos saludables, impuestos a productos ultraprocesados, etc.

7. Asegurar el adecuado desarrollo de los trabajadores de la salud, con especial atención al primer nivel de atención.

8. Desarrollar campañas de comunicación para promover cambios de comportamiento en temas estratégicos para la prevención y control de la obesidad.

9. Garantizar espacios públicos al aire libre seguros y saludables que promuevan la actividad física.

10. Proteger el diseño, implementación y evaluación de políticas públicas de conflictos de intereses comerciales. La industria debe establecer mecanismos de transparencia y responsabilidad social.

Por cuarta vez habrá luz verde al estado

Chupitos y poca comida, los castigos en el albergue