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Por la salud y el planeta, una campaña contra los alimentos ultraprocesados

En México no solo existe un alto consumo de productos ultraprocesados, sino también una alta carga de enfermedades crónicas. Foto: Rogelio Morales, Corazón Oscuro.

Como país, como población, tenemos uno de los mayores consumos del mundo de alimentos y bebidas ultraprocesados ​​poco saludables, lo que nos ha llevado a ocupar el primer lugar mundial en sobrepeso, obesidad y diabetes. El alto consumo de estos productos es, al mismo tiempo, la mayor fuente de residuos plásticos. Estos productos ultraprocesados ​​no son necesarios, ni sus envases perjudican la salud de la población y el medio ambiente.

Los desafíos que enfrentamos como nación y como especie requieren una visión sistémica y global y soluciones globales. No podemos permitir que continúen las prácticas comerciales y societarias que, para mantener sus ganancias y negocios como siempre lo han hecho, traspasan sus daños a la sociedad y al medio ambiente. Privatizan las ganancias y socializan los daños.

Vivimos en una Sindemia Global en la que las crisis sanitaria y ambiental se retroalimentan. La salud de la población depende de una alimentación saludable y la salud del planeta depende de la regeneración de sus ecosistemas. Ambos están entrelazados: hay productos que dañan la salud de las personas y del planeta y alimentos que protegen la salud y ayudan a regenerar la tierra transformándola en compost y devolviéndole su fertilidad.

Los escenarios son catastróficos y no se actúa a tiempo.

En México, el consumo de bebidas azucaradas y productos ultraprocesados ​​es excesivo y ha sustituido el consumo de alimentos tradicionales. La Organización Panamericana de la Salud informa que la venta de productos ultraelaborados y bebidas azucaradas en nuestro país es la más alta de toda América Latina, con ventas de 214 kg de productos y bebidas per cápita, casi el doble del promedio regional. Asimismo, en las últimas tres décadas, el consumo de alimentos ultraprocesados ​​en México se ha duplicado y casi una tercera parte de la ingesta energética diaria de los mexicanos proviene de estos productos.

En México no solo existe un alto consumo de productos ultraprocesados, sino también una alta carga de enfermedades crónicas. Más del 75% de los adultos mexicanos tienen sobrepeso u obesidad. En 2020, las enfermedades del corazón, ligadas a una alimentación poco saludable, fueron la primera causa de muerte en la población con 218.704. Cerca de 151 019 personas murieron de diabetes en el mismo año, alrededor de 47 000 muertes más que las reportadas en 2019 (104 354).[i] Sumado a esto, la suma de muertes en este mismo año (2020), por enfermedades cardiovasculares y diabetes, superó a la de la COVID-19 (200.256); También se ha demostrado que las complicaciones y muertes debido a la contracción del coronavirus aumentan en personas con obesidad y diabetes.

El consumo de productos ultraacabados y el riesgo de enfermedad y muerte

El alto consumo de productos ultraprocesados ​​se ha asociado con un aumento del riesgo de obesidad del 23-51%. [ii],[iii] Varios estudios han encontrado que el riesgo de desarrollar diabetes es 44-65% mayor en el grupo que consume más alimentos procesados, en comparación con el grupo que consume menos.[iv] Además, el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares es un 29% mayor entre quienes consumen más productos ultraacabados.

Los investigadores han revelado que los productos ultraprocesados ​​no solo aumentan el riesgo de enfermedad, sino también de muerte. La mortalidad por todas las causas es entre un 25% y un 28% más alta para las personas que consumieron más productos ultraprocesados ​​que para las que consumieron menos.

Productos ultraacabados y daños al planeta

Los productos ultraacabados no solo son perjudiciales para la salud, sino también para el medio ambiente, debido a los residuos plásticos de envases y botellas. Cada minuto se compran un millón de botellas de plástico para bebidas[v] y solo una botella tarda unos 450 años en degradarse.[vi] Además de esto, cerca del 40 por ciento de los materiales plásticos que se producen son desechables, es decir, se utilizan durante unos minutos, como el envasado y envoltorio de productos ultraacabados, y luego se desechan. De todos los plásticos que se han producido, el 80% permanece en el medio ambiente.

La composición de las empresas hace pensar al consumidor que una botella que parece reciclable es totalmente reciclada y no lo es, el plástico se degrada y solo una parte de esa botella será utilizada como materia prima para otra botella, siendo la principal el plástico virgen. . El reciclaje de residuos genera su propia huella hídrica y de carbono, ya que en las plantas de reciclaje se utilizan combustibles fósiles, lo que también es una importante fuente de contaminación.

En 2021, un estudio reveló que las empresas que más han contaminado con plástico son las de productos ultraacabados. Las diez principales empresas contaminantes son: The Coca-Cola Company, PepsiCo, Unilever, Nestlé, Procter & Gamble, Mondelēz International, Philip Morris International, Danone, Mars, Inc. y Colgate-Palmolive.

El daño del plástico se extiende mucho más allá de su acumulación en nuestros espacios naturales, ha sido un problema desde su producción. Casi el 99% del plástico se compone de productos químicos de combustibles fósiles, petróleo, gas y carbón. Y su ciclo de vida contribuye a la crisis climática, la liberación de gases de efecto invernadero (GEI), la contaminación del suelo, el aire y el agua.

Es importante recordar que la industria de productos ultraterminados promueve la idea del reciclaje como solución a la producción de plástico a través de publicidad, campañas y acciones voluntarias que hacen creer a los consumidores que todo lo que la industria recicla se convierte en botellas nuevas, generando un circulo virtuoso. A pesar de las inversiones y la promoción del reciclaje durante décadas, se ha demostrado que esa no es la solución; un estudio concluye que solo el 9% de todo el plástico producido en el mundo ha sido reciclado.

Ante este escenario de enfermedades y daños al planeta por el consumo de productos ultraterminados, urge transitar hacia dietas saludables y sostenibles, donde las prácticas alimentarias sean buenas tanto para la salud humana como para el planeta. Una característica importante de estas dietas es la reducción y limitación de productos ultraprocesados ​​y, por el contrario, el consumo de alimentos no procesados, incluyendo agua potable segura y limpia como fuente de hidratación y evitando así el uso de plásticos y derivados. .

Estas son las razones por las que Alliance for Food Health ha lanzado la campaña Planeta Salud que se puede ver en el metro y calles de la Ciudad de México, además de escucharse en la radio de esta ciudad, una de las más pobladas del mundo. , con una de estas mayores tasas de sobrepeso, obesidad, diabetes y producción de residuos plásticos.

[i]Contreras, Alessandra. Datos estimados de la base de datos Inegi COVID-19 en México (25 de octubre de 2021) y exceso estimado de muertes por COVID-19 del 18 de marzo de 2020 al 4 de octubre de 2021. 2021; (01 noviembre). https://elpoderdelconsumidor.org/2021/11/en-el-2020-muerte-cerca-de-151-mil-personas-causa-de-la-diabetes-en-mexico-cerca-de-47-mila- muertes-mas-de-las-notificadas-en-2019 /

Pagliai G, Dinu M, Madarena MP, Bonaccio M, Iacoviello L, Sofi F. Consumo de alimentos ultraprocesados ​​y estado de salud: revisión sistemática y metanálisis. Revista británica de nutrición 2021, 125 (3): 308-318.

Lane MM, Davis JA, Beattie S, et al. Alimentos ultraprocesados ​​y enfermedades crónicas no transmisibles: una revisión sistemática y metanálisis de 43 estudios observacionales. Reseñas de obesidad 2021; 22 (3): e13146. doi: 10.1111 / obr.13146.

[iv]Investigación alimentaria mundial de la Universidad de Carolina del Norte, 2021.

[v]Naciones Unidas. Objetivo 12. Naciones Unidas. https://sdgs.un.org/goals/goal12

WWF Australia. El ciclo de vida del plástico. 2021; (02 de julio). https://www.wwf.org.au/news/blogs/the-lifecycle-of-plastics

Alejandro Calvillo

Sociólogo con estudios en filosofía (Universidad de Barcelona) y en medio ambiente y desarrollo sostenible (El Colegio de México). Director de El Poder del Consumidor. Formó parte del grupo fundador de Greenpeace México donde trabajó durante un total de 12 años, incluidos cinco como director ejecutivo, tratando temas relacionados con la contaminación del aire y el cambio climático. Es miembro de la Comisión de Obesidad de la revista The Lancet. Es miembro del consejo editorial de World Obesity, un organismo de la Asociación Mundial de Nutrición y Salud Pública. Reconocido por la Organización Internacional Ashoka como Emprendedor Social. Fue invitado a colaborar con la Organización Panamericana de la Salud dentro del grupo de expertos para la regulación de la publicidad de alimentos y bebidas dirigida a niños. Ha participado como disertante en conferencias organizadas por los ministerios de salud de Puerto Rico, El Salvador, Ecuador, Chile, así como por el Congreso del Perú. el foro internacional EAT, la Obesity Society, entre otros.

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