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Qué podemos hacer todavía – El Financiero

Como en esos vídeos de accidentes de tráfico en los que, pasando casi fotograma a fotograma, se vislumbra con gran expectación un espectacular vuelco, se les decía, se levantaban, se les advertía: no hay que llegar a algo tan injusto, tan poco pensado. y con consecuencias tan graves como para dejar sin horario extendido y alimentación a millones de niñas y niños de los contextos más marginados, y menos cuando regresan de un largo encierro que ha afectado su nutrición y salud emocional, lo que ha provocado la pérdida de aprendizajes y amenaza con acelerar todas las brechas en el cumplimiento de los derechos de los niños, niñas y jóvenes.

Estamos ante un grave problema por la emisión del Acuerdo 05/02/22, publicado este lunes en el Diario Oficial de la Federación, que contiene las Reglas de Funcionamiento (RO) del Programa La Escuela Es Nuestra (LEEN) para el 2022 , y que elimina los componentes de jornada extendida y alimentación escolar que aún estaban en los lineamientos de 2021. La madrugada del lunes le hicimos saber a la SEP nuestro repudio -como era de esperar, porque desde el Anteproyecto habíamos hecho manifestaciones públicas de distanciamiento y exigencia- de lo que fue sancionado con recubrimiento oficial. Desde entonces hasta hoy ha seguido creciendo el clamor pidiendo una explicación y, sobre todo, un replanteamiento de esta decisión por parte del gobierno federal.

Estamos ante una decisión que se produce sin evaluación, sin consulta y contra toda prueba, tanto del gabinete -recogida desde hace más de 10 años por el Consejo Nacional de Evaluación de Políticas Sociales- como de una valoración muy destacada de parte del UNICEF – así como los testimonios vivenciales, en las voces y testimonios de los protagonistas, es decir de las familias, docentes y de los propios niños y niñas, de los cuales recogemos una muestra en las charlas de nuestra iniciativa “Escúchanos” .

Superando ya los más de 60.000 tuits, multitud de comentarios de audiencias, comunicadores y colegas especialistas en educación, desarrollo comunitario y derechos de los niños y jóvenes, se expresó decepción, críticas justificadas y un llamado a resistir y oponerse a una extinción que ha tan inquietantes perspectivas de daño al presente y futuro de nuestra nación. Autoridades educativas estatales como Jalisco y Nuevo León, Sonora, Chihuahua y Baja California Sur han expresado sus interrogantes y desconcierto; También se destaca el “no estoy de acuerdo” del gobernador de Sinaloa, el mismo expresidente de la Comisión de Educación del Senado de la República, y figura del partido ahora en el poder también en la administración federal.

El secretario de Educación reconoció que la decisión puede causar malestar -efectivamente y no sólo, sino pura indignación- y dejó un resquicio al decir que analiza cómo afrontar lo perdido. Entonces, si nos ponemos en un espíritu constructivo y de colaboración concreta, vale la pena señalar qué podemos hacer para mitigar y revertir esta decisión tan equivocada.

Uno, cambiar el trato del lunes por un nuevo trato. La SEP tiene todas las facultades -y la práctica- para generar un nuevo elemento normativo que incorpore los componentes de ampliación de jornada y alimentación escolar; sobre todo que refleje la intención del Poder Legislativo, la urgencia del Poder Judicial frente a la regresividad, que incorpore la experiencia, la propuesta y el compromiso de los órganos federativos; que pueda asumir las recomendaciones de UNICEF, UNESCO y los integrantes del Sistema de Protección de los Derechos del Niño, y sobre todo que no se salte el principio de consulta y el derecho a opinar de los propios niños y niñas . Hasta 14 mil millones se pueden repartir en los 10 mil necesarios para jornadas extendidas que generan bienestar, y 4 mil para obras de infraestructura. En segundo lugar, ajuste el enfoque en el componente de infraestructura para que el uso honesto y efectivo del recurso se use realmente, y se pruebe, para un retorno seguro y sostenible. Ya sea realmente por el agua, los sanitarios, los arreglos para la ventilación cruzada, el techo y la reversión de vandalismo o descuido, dejando lo accesorio y caprichoso para después. Tres, establecer criterios sólidos de transparencia y participación; es increíble que desde el tercer año LEEN no haya publicado una base de datos de búsqueda de qué escuelas han recibido recursos, cuánto y evidencia de mejora lograda; que la LEEN no tenga un consejo asesor permanente y que no exista un mecanismo de toma de decisiones conjuntas con los estados es una falta de concentración que hay que corregir. En resumen: ¿se puede corregir? Sí. ¿Se puede poner dinero de otros fondos? Sí, empezando por el FONE y el U080, como ya hemos demostrado en otras ocasiones. ¿Habrá conciencia, autocrítica y apertura? Ya veremos.

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