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Residentes rurales migran por falta de agua

La escasez del líquido les impide producir los alimentos que consumen, como maíz, frijol o trigo.

Las comunidades rurales de Saltillo y las cabeceras municipales del sureste de Coahuila, como Marte, La Cuchilla, El Rayado, El Colorado y Estación Santa Elena, enfrentan una severa crisis hídrica y con ella la nula producción de alimentos, cereales y semillas como como maíz, sorgo, frijol, trigo y alfalfa, entre otros.

José Luis López Cepeda, dirigente del Sindicato Nacional de Trabajadores Agrarios, explicó en entrevista con VANGUARDIA que este problema trajo consigo un fenómeno migratorio en el que familias que vivían en el campo y se dedicaban a la agricultura y ganadería han tenido que trasladarse a las ciudades. y también otros estados y países ante la falta de recursos para sobrevivir.

“Ya empezó la migración a las ciudades, donde la gente viene a formar cinturones de pobreza porque no tienen otras oportunidades, son personas que se dedican a sembrar, cosechar, actividades que ya no pueden realizar porque ya no tienen agua para regar” , señala.

Esta situación tiene más de tres años, desde que desapareció el apoyo que brindaba la Comisión Nacional de Zonas Áridas (Conaza), la Comisión Nacional Forestal (Conafor) y la Comisión Nacional del Agua (Conagua) en Coahuila, según López Cepeda . .

“Lamentablemente, estos casos carecen de recursos para proveer y monitorear la desecación de los pozos de las represas donde se recolectaba y retenía agua para alimentar al ganado y la agricultura”, dice.

Por otra parte, explica que el aumento del precio de la energía eléctrica también es uno de los factores que afecta el abastecimiento de agua potable de las familias, pues incluso el subsidio que otorga el Ministerio de Agricultura, Ganadería, de Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa) que pagaba sólo el 30 por ciento del consumo total, fue eliminada por el gobierno federal.

“El costo de la luz ha incidido en que muchos ejidos hoy tienen la luz cortada y no pueden sacar el agua de sus pozos, ni tienen como pagar el costo de la luz al 100%”, dice.

Efectivamente, el ejido El Pilar de Richardson tiene una deuda de 8 millones de pesos por luz, o La Piedra Blanca tiene alrededor de 2 millones de pesos.

“A todo esto se suma la falta de criterio de las autoridades, tanto federales, estatales y municipales; hay un impacto grave en las campañas que hay que atender, pero están más olvidadas que nunca aunque debería ser una prioridad, porque de ahí viene nuestra comida”, explica.

inseguridad alimentaria

Según López Cepeda, la falta de producción de alimentos en el campo coahuilense ha fomentado y pagado la escasez de frutas, verduras, granos y semillas que se producen en la localidad.

“Lamentablemente la falta de producción nos afecta y no ha sido atendida; ahora los productores se quedan con la semilla en la mano, no hay lluvia, no hay manejo del agua, no hay comida”, explica.

Para abordar estos problemas por los que atraviesa la campaña de Coahuila, los legisladores deberán tomar medidas para etiquetar los recursos que se pueden asignar a la campaña.

“Necesitamos proponer programas que proporcionen recursos, que incidan en la producción de alimentos; que no son programas electorales, sino que realmente son programas sociales que ayudan a la campaña”, dice López Cepeda.

Las comunidades rurales de Saltillo y las cabeceras municipales del sureste de Coahuila como Marte, La Cuchilla, El Rayado, El Colorado, Estación Santa Elena, enfrentan una severa crisis de abastecimiento de agua y con ello, cero producción de alimentos, cereales y semillas como el maíz. , sorgo, frijol, trigo, alfalfa y entre otros.

José Luis López CepedaEl dirigente del Sindicato Nacional de Trabajadores Agrícolas explicó en entrevista con VANGUARDIA que esta problemática trajo consigo un fenómeno migratorio, en el que familias que vivían en el campo y se dedicaban a la agricultura y ganadería tuvieron que trasladarse a las ciudades e incluso a otros estados y países que enfrentan la falta de recursos para sobrevivir.

“La migración a las ciudades ya ha comenzado, donde la gente viene a formar los cinturones de privación porque no tienen otras oportunidadesSon personas que se dedican a sembrar, a cosechar, a actividades que ya no se pueden realizar porque ya no tienen agua para regar”, subraya.

Esta «vigilancia» tiene impacto en las zonas rurales desde hace poco más de tres años, ya que el apoyo brindado por la Comisión Nacional de Zonas Áridas (CONAZA), la Comisión Nacional Forestal (CONAFOR), y la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) en Coahuila, según López Cepeda.

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“Lamentablemente estas instancias no cuentan con los recursos para contribuir y monitorear el desarenado de los pozos represas donde se recolectaba y retenía el agua para poder alimentar al ganado y la agricultura”, señala.

Por otro lado, explica que el aumento en el precio de la energía eléctrica también es uno de los factores que afecta el suministro de agua potable a las familias, ya que el subsidio que otorga el Ministerio de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (SAGARPA) con la que se pagaba sólo el 30% del precio total, fue eliminada por el Gobierno Federal.

“El costo de la luz ha incidido en que muchos ejidos hoy en día tienen la luz cortada y no tienen como sacar el agua de sus pozos, ni tienen como pagar el cien por ciento del costo de la luz”, dice. . .

De hecho, ejidos como El Pilar de Richardson, quien tiene una deuda de 8 millones de pesos de electricidad, o La Piedra Blanca que debe estar cerca 2 millones de pesos:

“A todo esto se suma la falta de criterio de las autoridades federales, estatales y municipales.hay una lesión grave en el campo que necesita ser atendidapero están más que nunca olvidados a pesar de que debería ser una prioridad porque de ahí proviene nuestra alimentación”, explica.

INSEGURIDAD ALIMENTARIA

Según López Cepeda, la falta de producción de alimentos en el campo coahuilense ha fomentado y pagado la escasez de frutas, verduras, cereales y semillas que se producen en la localidad.

«Desafortunadamente la falta de producción nos afecta y no ha sido atendida; ahora los productores se quedan con la semilla en la mano, no hay lluvia, no hay manejo del agua, no hay comida”, explica.

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Para abordar estos problemas por los que atraviesa la campaña de Coahuila, los legisladores deberán tomar medidas para etiquetar los recursos que se pueden asignar a la campaña.

“Necesitamos proponer programas que proporcionen recursos, que incidan en la producción de alimentos; que no son programas electorales salvo que son realmente sociales que ayudan al campo”, dice López Cepeda.

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