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zorros de coca cola

Patricio Caso, mano derecha de Mikel Arriola, en la Secretaría de Hacienda, en COFEPRIS, como su coordinador de campaña para el jefe de gobierno de la Ciudad de México. Ahora, alto funcionario de Coca Cola. Foto: Especial.

El informe “Los Chips de Coca Cola”, elaborado por PopLab y Connectas, muestra claramente cómo esta empresa y su siamesa FEMSA, ingresaron al orden público mexicano al capturar a los entes reguladores. Gracias a esta estrategia pudieron proteger sus intereses y coquear al país, convirtiendo a los mexicanos en los mayores consumidores del mundo de los productos de esta empresa. Consumo muy ligado a la epidemia de sobrepeso, obesidad y diabetes ya que el 70% de los azúcares agregados en la dieta de los mexicanos proviene del consumo de bebidas azucaradas. Y estas epidemias están ligadas a la vulnerabilidad de la población mexicana ante la pandemia del COVID-19.

Documentos internos de refrescos transnacionales recientemente divulgados de un juicio en los Estados Unidos muestran una comunicación intensa y continua entre los ejecutivos de Coca-Cola y los funcionarios del ente regulador de México, la Comisión Federal de Protección contra Riesgos Sanitarios, durante la gestión de Mikel Arriola y su derecho brazo, Patricio Caso.

Las referencias a las comunicaciones indican que ocurrieron en dos momentos cruciales para la empresa de bebidas: 1. Cuando se produjo el primer etiquetado frontal de alimentos y bebidas; y 2. Cuando, desde la sociedad civil, interpusimos un amparo contra aquella rotulación que llevó al juez Fernando Silva a pronunciarse en primera instancia por violación del derecho a la salud ya la información.

Todo indica que COFEPRIS recibió asesoría directamente de Coca Cola para diseñar y, posteriormente, defender el etiquetado que había establecido como obligatorio para alimentos y bebidas en 2014. COFEPRIS lo había establecido en contra de las opiniones de la propia Organización Mundial de la Salud, según documenta la OPS Comunicaciones/OMS dirigidas directamente a la Secretaria de Salud, Mercedes Juan, al Subsecretario Pablo Kuri, y al Comisionado Federal de COFEPRIS, Mikel Arriola. El propio Instituto Nacional de Salud Pública coincidió con las críticas de la OPS/OMS a este etiquetado.

El etiquetado establecido por la COFEPRIS, conocido como GDA, y que establecía un criterio de consumo de azúcar de casi el doble del de la OMS (90 gramos contra 50 gramos) fue introducido en el país, de hecho, por Coca Cola. La empresa de refrescos comenzó a utilizarlo en el frente de sus productos en 2010, por lo que anticipó que el gobierno instalaría una etiqueta que brindaría información útil a los consumidores.

En una Coca-Cola de 600 mililitros, con criterio de COFEPRIS, llevada por Coca Cola, la botella reportó que tenía el 66% del consumo diario de azúcar. Si se hubieran tomado los criterios de la OMS, habría tenido que decir que esa botella de 600 mililitros contenía el 120 por ciento de la ingesta diaria de azúcar.

Desde que Coca Cola comenzó a usar este etiquetado engañoso, lo hemos denunciado a la Secretaría de Salud porque representaba un riesgo para la salud de la población mexicana. Exactamente dos años después, nos convertimos en el primer país del mundo en declarar emergencias epidemiológicas por obesidad y diabetes. Las denuncias no fueron atendidas y la COFEPRIS, con el apoyo de la Secretaría de Salud, estableció una etiqueta introducida en México por Coca Cola.

Las comunicaciones internas entre funcionarios de Coca Cola y COFEPRIS de la época, en las que aparece continuamente Patricio Caso, mano derecha de Mikel Arriola, muestran claramente quién determinó no solo el diseño de la etiqueta, sino también su defensa legal, especialmente cuando un juez coincidió con la OMS, el INSP, la sociedad civil y cientos de expertos nacionales e internacionales que se pronunciaron sobre el caso, que ese etiquetado era una amenaza para la salud.

De hecho, como se informó en las columnas de noticias, después de que varios investigadores del Insp se pronunciaron en contra de este etiquetado, el instituto recibió órdenes de que ninguno de sus investigadores pudiera testificar en contra del etiquetado. El hecho fue conocido como la ley mordaza. Por su parte, el Subsecretario de Prevención en Salud, Dr. Pablo Kuri, continuó asistiendo a eventos públicos para apoyar y promover el etiquetado de la industria. En efecto, al finalizar el mandato del Dr. Mauricio Hernández al frente del INSP, en el último momento del registro de los candidatos a sucederlo, se presentó la candidatura del Dr. Pablo Kuri, en un claro intento de control de las multinacionales. una institución científica que causa problemas en sus intereses por la evidencia que genera.

Para el acceso a la información, solicitamos a la COFEPRIS que nos informe cuando se conformó el grupo de trabajo para desarrollar los criterios para el etiquetado frontal, el cual lo había conformado, solicitando acceso al informe. La respuesta oficial de COFEPRIS fue que las personas que participaron en la definición de los criterios de etiquetado fueron: Lic. Juan Leonardo Menes Solis; Coordinador Legal y Asesoría de COFEPRIS; Lic. Patricio Caso Prado; Comisionado Federal Gerente General de COFEPRIS y Dra. Matiana Ramírez Aguilar, Directora Ejecutiva de Evidencia de Riesgo de COFEPRIS.

No hubo grupos de trabajo, ni sesiones, ni actas. Si comparamos este proceso con el llevado a cabo en esta administración para el actual etiquetado que se desarrolló en decenas de reuniones de varias horas cada una, con una amplia representación de organismos internacionales, instituciones académicas, organizaciones sociales, organismos públicos, empresas, con actas de cada reunión debidamente firmada y con un amplio expediente probatorio presentado por las partes, queda claro a quién se sirvieron los intereses.

¿Cuánto podría valer en el mercado para Coca Cola, las otras compañías de bebidas azucaradas y comida chatarra, tener un etiquetado que no perjudique sus ventas? ¡¡El Observatorio Europeo de Corporaciones ha estimado que las empresas del sector de alimentación y bebidas han invertido 1.000 millones de euros!! para que la etiqueta GDA permanezca en esa región del mundo, evitando una etiqueta de advertencia previa (https://euobserver.com/economic/30301).

Sabíamos que el rotulado había sido elaborado por COFEPRIS en connivencia con la industria. Funcionarios de COFEPRIS habían cometido un delito con graves implicaciones jurídicas, ya que funcionarios públicos de una organización dedicada a proteger a la población de riesgos para la salud, habían actuado para proteger los intereses de empresas cuyos productos representan un riesgo para la salud.

A través del acceso a la información, la propia Cofepris nos confirmó que no se había creado un grupo de trabajo para el diseño y desarrollo de este etiquetado y, a través de un ensayo en Estados Unidos, obtuvimos referencias de comunicaciones directas entre directivos y funcionarios de Coca-Cola. Reajuste salarial. de COFEPRIS demostrando una comunicación continua en relación al etiquetado.

Las comunicaciones entre Coca Cola y COFEPRIS fueron dirigidas principalmente hacia y desde el Lic. Patricio Caso Prado, Director General en la oficina del Comisionado Federal de COFEPRIS, mano derecha del Comisionado Federal Mikel Arriola. El señor Caso fue una de las tres personas que la propia COFEPRIS nos informó, mediante acceso a la información, que él era el responsable de la elaboración de los criterios de rotulación frontal.

Se cierra el círculo, según reporta la investigación realizada por Poplab y Connectas, no es de extrañar que el Lic. Patricio Caso, “Tres años después de terminar su trabajo como funcionario público, ingresó a las filas de The Coca-Cola Company como Director Superior de Asuntos Gubernamentales”.

Alejandro Calvillo

Sociólogo con estudios en filosofía (Universidad de Barcelona) y en medio ambiente y desarrollo sostenible (El Colegio de México). Director de El Poder del Consumidor. Formó parte del grupo fundador de Greenpeace México donde trabajó durante un total de 12 años, incluidos cinco como director ejecutivo, tratando temas relacionados con la contaminación del aire y el cambio climático. Es miembro de la Comisión de Obesidad de la revista The Lancet. Es miembro del consejo editorial de World Obesity, un organismo de la Asociación Mundial de Nutrición y Salud Pública. Reconocido por la Organización Internacional Ashoka como Emprendedor Social. Fue invitado a colaborar con la Organización Panamericana de la Salud dentro del grupo de expertos para la regulación de la publicidad de alimentos y bebidas dirigida a niños. Ha participado como disertante en conferencias organizadas por los ministerios de salud de Puerto Rico, El Salvador, Ecuador, Chile, así como por el Congreso del Perú. el foro internacional EAT, la Obesity Society, entre otros.

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